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jueves, 12 de noviembre de 2009

La deforestación mundial está contribuyendo a la problemática del cambio climático

Muchos ambientes están en un retroceso numérico por la degradación natural que el hombre ha provocado en bastas zonas naturales. Debido a esto, existe una movida mundial para la protección de bosques nativos.
Las regiones de bosques representan más del 15 por ciento de la superficie de la tierra. Ellos absorben el mismo porcentaje de la emisión global de gases, evitando además la erosión de los suelos. Aunque no solamente se ha reducido numéricamente las hectáreas de bosque, sino, también los humedales y los hielos en el mundo por el conocido fenómeno del calentamiento global.
Con respecto a ello hay movimientos en Sudamérica que luchan por preservar los bosques nativos, en particular contra la postura de suplantarlos por plantaciones de árboles artificiales o introducidos. Sergio Rinaldi, periodista de LT8 y coordinador del taller de comunicación ambiental, añadió: “Los chilenos lo llaman el árbol milico, porque es verde, flaco y ubicados uno atrás de otro, como los soldados en formación cuando están en fila”.
Uno de los puntos principales por lo que las organizaciones ambientales luchan, es llegar a la deforestación neta cero para el 2020, ya que hay muchas comunidades que depende directamente de los bosques, porque viven, se alimentan y producen sus medicamentos de ellos. Sin ir más lejos, toda la humanidad depende de estas zonas verdes productoras de oxigeno global.
Hay organizaciones ligadas a movimientos campesinos que protegen el monte autóctono y el bosque nativo. En la Argentina existe un movimiento en la provincia de Santiago del Estero, que piden preservar el monte santiagueño porque hay comunidades ancestrales que han vivido en sus montes. “En esos lugares hacen sus vidas, por el cual siempre han residido en armonía, pero ahora, con la llegada abusiva de los terratenientes sojeros, los expulsan, para poder desmontarlo en nombre de la soja”, afirmaba Sergio Rinaldi.
Por lo tanto, la Argentina no se encuentra lejos de ésta problemática global, en todo caso, está en una verdadera emergencia forestal, acentuada por la expansión descontrolada de la actividad agropecuaria. “En la actualidad la principal causa de desmontes están fundamentalmente asociadas a la búsqueda de tierras para cultivo. El nombre de la vedette del momento, como lo nombramos anteriormente, es la soja, donde comprenden altos niveles de desmonte, altos niveles de deforestación”, comentó el coordinador del taller de comunicación ambiental.
No lejos de ello, para estar a tono con la cuestión y luego de dos largos años de debates en ambas cámaras del Congreso Nacional, en el 2009 se logró sancionar la ley de Presupuesto Mínimo para la Protección de los Bosques Nativos, más conocida como Ley Bonasso, quien fuese el diputado que lo elevó a discusión como proyecto de ley.
“La Ley de Bosques establece que las provincias deben elaborar un plan de orden territorial, definiendo aquellas zonas que deben ser preservadas, de aquellas zonas que puedan ser utilizadas o deforestadas”, explicó Mirko Moskat, encargado del área de residuos del Taller Ecologista de la ciudad de Rosario.

Congresos, cumbres en pos del medio ambiente

En el mes de octubre pasado se realizó el XIII Congreso Forestal Mundial organizado por la ONU, en la ciudad de Buenos Aires, que contó con la participación de autoridades y representantes de más de 160 países. Los puntos principales que se destacaron en la convención fueron: instar a cuidar los bosques para reducir la pobreza; mantener la biodiversidad; lograr la deforestación neta cero para el 2020.
“El país tiene actualmente 31 millones de hectáreas de bosques nativo, lo que equivale al 30 por ciento de las masas forestales originales”, se planteó en el XIII Congreso Forestal Mundial por las organizaciones ambientalistas Fundación Ambiente y Recursos Naturales y Greenpeace.
Próximamente, se desarrollará en diciembre, la Cumbre de Cambio Climático, en la ciudad de Copenhague, capital de Dinamarca. En ésta reunión se esgrimirá un nuevo protocolo con metas a cumplir, con el fin de buscar formas o medios que permitan reducir la cantidad de gases que la humanidad esta echando a la alta atmósfera provocando el calentamiento global imperante. Argentina fue anfitrión de esta cumbre en los años 1998 y 2004.

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